La mirada inocente, el pelo de color carbón, sus labios podían hacer que el fuego se congelase, su cuerpo se cubría por los mejores tejidos, con colores llamativos; cuando andaba, el mundo temblaba a sus pies, dejaba de dar vueltas por miedo a no romperla, ella era esa princesa que todos los hombres quieren tener a su lado, esa princesa la cual todas las mujeres odian, pues la envidia siempre a sido un pecado muy común.